lunes, 29 de agosto de 2011

lágrimas sin sentido

Ahí estaba yo, rodeada de miles de personas que nunca había visto en mi vida. Que por una situación así los vengo a conocer, y se hacen llamar mi familia. Derramaban lágrimas falsas, simulando tristeza. Llenaron la habitación de flores, flores en vano. Pues, yo llegué con una sola rosa pero con amor y angustia.
Al rincón de la habitación había un grupo de personas, riendose a la misma vez que a mí me caía la décima lágrima. Las horas pasaban y yo aún ahí sentada en el mismo lugar, estática y mirando a un punto fíjo. Esas personas empezaron a pararse y a despedirse, no quise mirarlos solo sentía su presencia y los roces de nuestras caras cuando me pedían despedirse y esa típica frase que no todas vienen exactamente del corazón.
Las horas de la noche pasaban, y yo aún llorando descontrolada. Pasaban por mi mente miles de recuerdos hermosos, aunque eran pocos. Apenas lloraba por el motivo de la cual estaba allí, lloraba por lo inútil que fuí. No aprovechar el tiempo que me dieron, haberlo reido o quizás llorado, pero al fin y al cabo son todos recuerdos. Pude haber sabido más cosas, recordar mejor su silueta. Pues, ahora me tengo que conformar con una imagen.
Me paré con dignidad y salí de esa habitación, aunque me costo y me dolió en el corazón.
Me dirigí a un auto negro y alargado, además que sentía una presencia a mis espaldas, aún pocos recuerdos. Por el espejo veía gente caminando a paso lento, llorando y con flores en mano.
En cuanto el carro paró miré a mi alrededor. Todo verde y con flores de hartos colores. Me ayudaron a bajar, mientras ayudaban a un cajón bajar también. Caminé lento pero con el paso bien seguro, sentía mis mejillas estiradas. Las lágrimas había secado allí. En cuanto vi un ollo temendo decidí parar y cuando la empezaron a bajar grité:
- ¡NO!, por favor, quiero verla la última vez...
Los trabajadores notaron mi deseo angustioso, pues allí fue oficialmente cuando pude conformarme que allá arriba estaría mejor, y el cuerpo que estaba mirando en ese momento era puro esqueleto, su alma no estaba allí. Si quería sentirla, debía escuchar mi corazón.


Espero que no lloren con mi entrada, como yo tal cual lo hice. besos.

2 comentarios:

Sonríe. dijo...

Hola!
Que entrada tan triste, me recordo a la muerte de un ser querido mio, sentia lo mismo que tu...
Bueno te sigo vale?
Te dejo el mio por si te quieres pasar. http://unaaficionadaavertesonreir.blogspot.com/
Unbeso y animo

Nicole ☁ dijo...

Aai Tami, no me gusta que estes mal :( por lo qe me dijiste en el eme, mira, tuviste suerte de haberla conocido, yo no conoci a mi abuelo, por parte de mi papa, y de parte de mi mama, no conozco a mi abuelo, asi que fuiste afortunada de haberla conocido, se que es muy dificil pasar por esto, pero, tenes toda la fuerza sabes? Te quiero mucho ! ♥